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viernes, 13 de febrero de 2026


LA PIEL DE LA MEMORIA

Mi piel tiene memoria

Ecos de carcajadas de mi niñez

Disfrazada de rayuela y mar

jugaba a pintar una vida por llegar

Mi piel tiene memoria

Marcas de fuerza y coraje de mi adultez

Amigos, rozaduras, ampollas y espalderas

Heridas íntimas de anhelo y calidez.

Mi piel tiene memoria

Grietas de tiempo de mi madurez

Enlazada a células que consuelan lentejuelas

Donde mueren y renacen estelas de lucidez

La Mussona tiene memoria en su piel,

costra escamada que rasga la noche

En estrías de un aullido

Vértigo efímero de caracola y miel

Doña Cuaresma tiene memoria en su piel

Rictus de negra amargura

Pústulas de odio y flacidez

Irritante abrasión de una escalofrío cruel

Don Carnal tiene memoria en su piel

Espejos de ficticia realidad

Reflejando con su hechizo de colores

Un torrente de adrenalina y vitalidad

La Musa tiene memoria en su piel

Sonrisas que abren el alma

En su cetro, cuerpo y ser

Arte, carisma y magia debes ofrecer

Nuestra piel tiene memoria

Formamos parte de tu historia

Enraizados a tu carne viva

Carnaval: En Águilas te damos vida.



                             MARISOL LÓPEZ DÍAZ


                           Águilas, Febrero 2026

viernes, 16 de febrero de 2007

EL CABALLERO DE LA ALEGRE FIGURA

(Relato del viaje de Don Quijote al carnaval de Aguilas)

Con el permiso y el perdón, de Don Miguel de Cervantes y celebrado ya el cuarto centenario de su creación, hemos tenido el atrevimiento, de invitar al carnaval, al más valiente caballero. Este es pues, el primer viaje del ingenioso Don Quijote, y su fiel escudero Sancho Panza, a Aguilas, hermoso pueblo, con dos molinos de viento, esperando que el famoso hidalgo, no vea en ellos a fieras y a descomunales gigantes.
Llegaron al anochecer, y algo cansados, anduvieron hacia lo alto del castillo de San Juan de las Aguilas, donde tras una breve ceremonia, Don Quijote iba a ser armado como el caballero andante Don Carnal; ataviado con un rico manto escarlata y "con calzas de velludo para las fiestas". Al bajar tan alborozado al verse ya armado y con su bastón de mando en las manos, le salieron al encuentro, una multitud con "hachas encendidas que no parecían sino, a las de las máscaras que en noche de regocijo y fiesta corren"
- ¡Oh Sancho, salúdales, vienen hacia mí!
- No, vuesa merced, van detrás de la Mussona, de esa fiera vestida de esparto "que va saltando como una bestia, de risco en risco y de mata en mata, con extraña ligereza". Entonces, levantó Don Quijote la voz y con ademan arrogante les dijo:
- "Yo soy aquel, para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, y valerosos hechos", yo voy buscando las aventuras y al carnaval por esos mundos. Seguidme a mi, yo soy el rey de la juerga y la diversión, soy Don Carnal. Y así lo hicieron, y todos juntos, llegaron a la Glorieta, donde les estaban esperando "los enlutados, revueltos y envueltos en sus faldamentos", y Don Quijote gritaba:
- ¿Quién es toda esa gente, cubiertos de lutos, rezando cantidad de avemarías y credos, son como escuadrones, venidos de todas las partes del mundo? , y ¿quién ese bulto negro, ese gigante con un rosario y un misal en las manos?
- Mire que no es un gigante, desdichado loco - le dijo Sancho - es Doña Cuaresma, una vieja triste y aburrida, que odia el carnaval, a los caballeros andantes, los encantamientos y sobre todo a Don Carnal.
- O yo me engaño, dijo Don Quijote, o esta ha de ser, la más famosa aventura que se haya visto. Conmigo sois en batalla, vieja descomunal y soberbia, y arremetió con fuerza su lanza hacia Doña Cuaresma, como si fueran dos mortales enemigos. De repente, les atacaron con miles de cascarones, en la mas reñida y trabada batalla que se haya visto jamas. Y al finalizar, y no sin pasar muchas penurias, salió victorioso Don Quijote, como el caballero de la alegre figura.
Cansado, molido y quebrantado, con el rostro lleno de cicatrices y señales, le pesaba el alma por haber tomado el ejercicio de ser Don Carnal; su fiel escudero le ofreció un vaso de cuerva:
- Beba vuesa merced de este extremado licor, que con solo dos tragos quedara sano y sosegado, pues me han dicho que es, como el "bálsamo de Fierabras".
Y en verdad que le curó, pues de golpe se levantó, y en sus ojos a la Musa vio, con toda su hermosura, con sus cabellos de oro y sus ojos de soles, con el cetro en la mano y su corona en la cabeza, y se hincó de rodillas ante Dulcinea:
- "Señora de este cautivo corazón"
Y así, felices, sentados en la playa de Urci, frente al mar, terminó su primera gran aventura, en el Carnaval de Aguilas, no sin antes darle a Sancho Panza lo prometido, ser el gobernador de la Insula del Fraile. Vale.