miércoles, 12 de marzo de 2025

DESENMASCARANDO EL CARNAVAL

DESENMASCARANDO EL CARNAVAL


 



En ese baile de máscaras que es la vida, a menudo caprichosa, como un juego disfrazado, nos llegó de repente, casi sin avisar. Unas mascaras se fundieron a nuestro rostro y entre sus pliegues nos hicimos positivos y negativos, frágiles y vulnerables ante la enfermedad.

Debido al coronavirus, durante dos eternos años, hubo que suspender los carnavales de Águilas.

Si, ganó la Cuaresma, que con su luto nos puso a todos en cuarentena. Pero no faltaron los aplausos y pregones en los balcones, ni batallas de vacunas en cascarones para derrotar a ese ejército de virus invisible.

No fue nuestra mayor escenografía, pero supimos bailar entre curvas, olas, variantes, alarma y distancia social. Los abrazos y los besos los dimos con el alma.

Por eso, cuando llegó el Carnaval de 2021, a todo un pueblo se nos enmascaró la vida, y hasta Icaro replegó sus alas en el laberinto del mar.

Como olvidar ese jueves de la suelta de la Mussona. Un lamento de caracolas rasgó la noche, llamando con su sonido a una Mussona que nunca iba a llegar.

Como olvidar ese domingo de Carnaval, de música callada y calles desiertas. Se nos disolvió la tarde no escarchada en lágrimas saladas.

Pero este año, un nuevo Carnaval está por llegar, por estrenar.
Que nos suelte la Mussona ¡QUE YA VERÁ!

Nos pondremos máscaras, pero de pestañas y mascarillas regeneradoras para la piel y el alma, con mucha carga vital y un contacto estrecho con Don Carnal.

Todo lo vivido durante este tiempo también forma parte de la historia de un carnaval que ya cumple 40 años.

Recuerdo aquel primer desfile de 1983, que sigue atrapado en mi memoria; al igual que nuestras risas desbordadas y toda una vida por estrenar.
 

Dedicado a todo un pueblo, que lleva fundido en su rostro, el sentimiento de un Carnaval.




Marisol López Díaz


Febrero 2022

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